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La estatua de Buda en el monte Arropez de Cáceres se empezará a levantar durante 2023

Salaya justifica los viajes a Asia para recabar apoyos al proyecto pero reconoce que tienen “un precio político”

CÁCERES, 7 (EUROPA PRESS)

La estatua de Buda que se colocará en el monte Arropez de Cáceres como inicio del proyecto de construcción del complejo budista se empezará a levantar en 2023, una vez la Junta de Extremadura resuelva la compatibilidad de esta edificación con la actual Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA), algo que podría producirse la próxima semana, porque está prevista una reunión para tal fin.

El ayuntamiento cacereño ya tiene registrado el proyecto para erigir esta estatua de más de 40 metros de altura y queda la cesión de terrenos y la concesión de licencia de obra por parte del consistorio. Paralelamente, la Junta ha iniciado el proceso de reordenación de la ZEPA, algo que podría tardar años ya que no hay precedentes de que Europa modifique la protección medioambiental de un espacio.

Para ir adelantando, la Fundación Lumbini ha decidido instalar la estatua hasta que se pueda construir el complejo Gran Buddha en su integridad, algo para lo que ya existe “toda la financiación”, según ha explicado el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, que ha ofrecido este miércoles explicaciones del viaje que ha realizado a Bután una delegación extremeña compuesta por la presidenta de la Asamblea de Extremadura, la directora general de Acción Exterior de la Junta, Rosa Balas, y el propio Salaya.

El regidor ha reunido a la comisión de seguimiento del proyecto Gran Buda de Cáceres, en la que están representados los grupos políticos, a los que ha explicado la agenda que se ha desarrollado en el viaje a Bután con escala en Nueva Delhi (India), que han realizado junto a miembros de la Fundación Lumbini la semana pasada.

Según ha explicado el viaje ha sido costeado por cada una de las instituciones que ha participado, por lo que el Ayuntamiento de Cáceres ha desembolsado 5.100 euros en gastos de desplazamiento y alojamiento. “Más allá del exotismo, es un viaje de trabajo que no aceptaría nadie para unas vacaciones”, ha señalado Salaya en la rueda de prensa ante las críticas que ha suscitado este periplo por el país asiático.

Salaya, que ha estado acompañado por Blanca Martín y Rosa Balas en la rueda de prensa, ha defendido que ha sido un viaje “duro, difícil y austero”, y ha añadido que solo se hacen este tipo de desplazamientos “cuando son imprescindibles”, ya que la Fundación Lumbini ha requerido la presencia de las instituciones extremeñas en otras ocasiones, como en Tailandia o Hong Kong, pero se a rehusado ir.

“Somos conscientes de que por cada viaje institucional pagamos un precio político”, ha espetado el alcalde cacereño consciente de las críticas que levanta este tipo de actividades, al tiempo que ha defendido que se hacen menos viajes de los que se deberían, debido a que las responsabilidades públicas requieren dedicación en las instituciones que representan.

No obstante, se ha congratulado de que se han conseguido los objetivos que era recabar apoyos para el proyecto Gran Buddha de Cáceres y dar a conocer las posibilidades de la ciudad y Extremadura para posibles relaciones comerciales.

En este sentido, la presidenta de la Asamblea de Extremadura ha explicado que varios de los empresarios que acompañó a la delegación extremeña en el anterior viaje están ahora mismo realizando asistencia técnica a proyectos en Nepal. Martín ha defendido que los gastos del viaje fueron aprobados por todos los grupos políticos en la Asamblea de Extremadura con anterioridad.

VIAJE A BUTÁN

Asimismo, Salaya ha explicado que durante el viaje se ha presentado el proyecto al rey de Bután, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, hijo del anterior rey Jigme Sinye Wangchuck y la reina madre Tshering Yangdoen Wangchuck, patrona de la Fundación de Monjas de Bután, institución que ha mostrado su apoyo al proyecto cacereño.

Durante su estancia en Bután, la delegación extremeña visitó también el Centro de Estudios de la Riqueza Nacional de Bután, institución que se encarga del tratamiento del Índice de Felicidad Interior Bruta con el que este país mide su desarrollo y bienestar.

Con carácter previo, se visitó el Instituto Nacional de Artes y Oficios, un centro educativo donde los jóvenes reciben formación específica en la artesanía tradicional del país para posteriormente incorporarse al mercado laboral.

También hubo una reunión con la directora general del Departamento de Cultura del Ministerio del Interior y Cultura de Bután, a la que han presentado el proyecto Gran Buddha de Cáceres y cómo la construcción del mismo está basada en los planteamientos que tienen que ver con las edificaciones sostenibles.

“Todo ello ha servido para reforzar las relaciones con estos países asiáticos” y “seguir recabando apoyos al proyecto de Cáceres”, ha concluido el alcalde, que ha apuntado que también tendrá su repercusión en el turismo pero “esto tardará en verse más” por la irrupción de la pandemia y sus consecuencias.


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